No suelo recomendar el uso de soluciones de software, pero este caso es de esos especiales, donde la solución tecnológica resuelve un problema de base que por mi trabajo observo que es generalizado en muchas medianas y pequeñas empresas, pero también —y lo que es más grave— en algunas realmente grandes.
Lo que decimos y lo que hacemos
A menudo escuchamos hablar de la protección de datos, de la seguridad por diseño, de la confidencialidad. Cosas a las que los ingenieros dedicamos incontables esfuerzos, y las empresas también.
En efecto, la soberanía de los datos y la seguridad de la información no son una opción, sino una responsabilidad que toda empresa debe asumir y garantizar.
Pero, seamos honestos: las empresas y sus profesionales ya utilizan inteligencia artificial. ¿Pero lo hacen con los debidos controles? ¿Cómo pueden garantizar el uso que se va a hacer de la información que se comparte con los modelos —mediante documentos, mediante prompts, o directamente dejando que los modelos agénticos interaccionen con ella?
En muchas ocasiones se comparte información con grandes modelos de lenguaje o sistemas generativos sin valorar adecuadamente las condiciones de privacidad de esos servicios. Y más aún: sin informar a los interesados o clientes de que se está compartiendo esa información, obviamente sin su consentimiento.
El riesgo crece con los sistemas agénticos
Esto implica que los datos pueden quedar expuestos no solo al proveedor de la plataforma, sino también a terceros.
El riesgo aumenta cuando hablamos de sistemas con capacidades agénticas, cuyos flujos de trabajo, integraciones y decisiones resultan difíciles de supervisar por completo. En ese contexto, garantizar que cierta información sensible nunca abandone el perímetro de la organización puede convertirse en un verdadero desafío.
La solución no es renunciar a la IA
Renunciar a ella sería perder competitividad.
La solución pasa por incorporar sistemas agénticos locales como TengWar (se abre en una pestaña nueva), en los que la información permanece bajo el control de la empresa, los agentes se ejecutan localmente y se respetan sus políticas, sus permisos y sus niveles de seguridad.
Además, en muchos casos, este tipo de soluciones puede ofrecer un rendimiento superior al de los grandes modelos generalistas que todos conocemos.
En mi opinión, TengWar no es solo un buen ejemplo de este enfoque, sino una solución altamente recomendable para aquellas organizaciones que quieren aprovechar el potencial de la IA sin renunciar al control, la privacidad y la soberanía sobre sus datos.
Es el mismo principio que defiendo en Cuando la conexión desaparece, solo queda el control: la potencia de la IA no debería exigir ceder el control del negocio para poder aprovecharla.
El vídeo con el recorrido completo del producto lo comparte Sergio Valentín F. No dudéis en contactar con él o conmigo si necesitáis más información; estaremos encantados de organizar una demo en vivo.
