01
Empiezo por el propósito y el dominio, no por la tecnología
Antes de escribir una línea, defino qué significa el éxito (objetivo de negocio, riesgos, usuarios, métricas) y traduzco eso a lenguaje de dominio: conceptos, invariantes, procesos, excepciones y reglas. Cuando el dominio es complejo, aplico DDD para que el modelo sea una herramienta de comunicación y decisión, no un diagrama decorativo.
02
UX como sistema: claridad, consistencia y fricción cero
La UX no es "ponerlo bonito": es reducir carga cognitiva, anticipar errores, guiar decisiones, y hacer que el usuario avance con confianza. Diseño flujos, estados y estados vacíos, permisos, latencias, errores y "happy paths" con el mismo rigor que una API. La experiencia debe ser predecible, accesible y consistente en todas las pantallas.
03
Diseño la UI como un producto modular: Atomic Design + Design System
La interfaz se construye como un sistema: componentes reutilizables, tokens, variantes, estados y composición jerárquica. Con Atomic Design mantengo orden, escalabilidad y coherencia visual/funcional (átomos → moléculas → organismos → plantillas → páginas). Esto reduce coste de cambio y evita el "spaghetti UI".
04
Arquitectura por capas y límites claros: cada cosa en su sitio
Separar responsabilidades no es dogma, es velocidad sostenible. Defino límites (dominio, aplicación, infraestructura, presentación), contratos estables y dependencias correctas. Cuando conviene, aplico arquitectura hexagonal para desacoplar el core de bases de datos, mensajería, proveedores externos y frameworks, y así poder cambiar piezas sin reescribir el sistema.
05
SOLID y patrones… pero con criterio pragmático
Uso principios como SOLID y patrones (Repository, Strategy, Factory, Adapter, Facade, CQRS cuando procede) para controlar complejidad real: testabilidad, extensión segura, reducción de acoplamiento, y comprensión del código. Los patrones son herramientas; el objetivo es que el sistema sea legible, predecible y fácil de evolucionar.
06
Seguridad por diseño: desde el modelo hasta el despliegue
La seguridad no se "añade al final". La convierto en un requisito de arquitectura: autenticación, autorización, aislamiento, trazabilidad, cifrado, gestión de secretos, rate limiting, hardening y validación en límites. Me apoyo en estándares y checklists para no dejar huecos: por ejemplo, verificaciones tipo ASVS y enfoque Secure-by-Design de OWASP.
07
Rendimiento como feature: latencia, coste y escalabilidad medibles
No optimizo por intuición: mido, perfilo y vuelvo a medir. Diseño pensando en rendimiento extremo cuando hace falta: caching, colas y asíncronía, paginación real, "backpressure", uso correcto de índices, minimización de payloads, y estrategias de consistencia. La meta: experiencia fluida, estabilidad y coste controlado bajo carga.
08
Estado y complejidad gestionados: simplicidad operativa
En frontend y backend, el estado se modela explícitamente (no se "esconde" en efectos laterales). Diferencio estado local frente a estado de aplicación, defino fuentes de verdad, y uso Facades para aislar frameworks y evitar que la UI conozca detalles internos. Resultado: menos bugs "fantasma", más previsibilidad, refactors más baratos.
09
Calidad industrial: pruebas, observabilidad y documentación viva
La calidad no se negocia; se automatiza. Aplico pirámide de pruebas (unitarias, integración, e2e cuando aporta valor), contratos estables, linters, CI, y "definition of done" real. Además, incluyo observabilidad: logs útiles, métricas, trazas, correlación y alarmas. Y documento lo mínimo imprescindible, pero siempre accionable y mantenible: ADRs, diagramas, README operativos, guías de despliegue y runbooks.
10
Entrega incremental y gestión del cambio: valor continuo, riesgo mínimo
Construyo en vertical: pequeñas piezas completas que llegan a producción con confianza. Trabajo con cadencia, feedback y adaptación, alineado con principios de Scrum: iteración, inspección y adaptación para controlar riesgo y maximizar valor. La arquitectura acompaña al roadmap y evoluciona sin bloquear al equipo.